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Tras meses denunciando la mala gestión por parte de la gerencia de la Base de Mantenimiento Integral (BMI) de Villaverde, su plantilla acudió a la huelga el pasado 4 de noviembre y volverá a hacerlo el día 7. Un taller que ha sido referencia histórica de esta empresa y de este sector en el mantenimiento de material ferroviario se encuentra en un claro abandono por parte de la dirección, tanto en lo que respecta a las instalaciones como al material y al personal.

La gota que ha colmado el vaso ha sido el despido del compañero Jesús. Operador de suministros de la BMI, accedió a la empresa a través de una oferta de empleo público de Renfe. Tras superar este duro proceso y todos los requisitos posteriores que se le impusieron, ha sido despedido en periodo de prueba en base a argumentos subjetivos y no objetivables.

Ante este ataque, la solidaridad en los talleres de Madrid se ha hecho más que notable, apoyando en todos los aspectos al compañero y desembocando esta lucha organizada en dos jornadas de huelga, por el momento. El propio día 4 vivimos, desde primera hora, movilizaciones, destacando una concentración en Atocha para reclamar la readmisión del despedido.

La unidad de la plantilla es clave en este momento. Tenemos claro que, si tocan a uno, nos tocan a todos. Debemos seguir debatiendo entre nosotros y nosotras, organizándonos en nuestros sindicatos para desarrollar acciones que desemboquen en una clara respuesta unitaria por la readmisión de Jesús y que esta lucha nos sirva para las futuras batallas que se avecinan.

Desde el PCTE nos solidarizamos con Jesús y saludamos la más que justa lucha de los trabajadores de la BMI de Villaverde; por ello, hacemos nuestro el lema: «Aquí no hay números uno, somos todos uno». Defender nuestros puestos de trabajo es defender la estabilidad, la dignidad y el futuro de toda la clase obrera.

Ningún despido sin respuesta.