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Los sindicatos ELA, LAB, Steilas, Hiru y Etxalde han convocado una huelga general el próximo 17 de marzo para exigir un salario mínimo propio en Euskadi de 1.500 euros. Ante esta convocatoria, el PCTE quiere hacer las siguientes consideraciones:

Las posturas socialdemócratas, hegemónicas en el movimiento obrero y sindical, muestran una vez más su papel como garantes en la derivación de cualquier lucha de la clase obrera por sus condiciones de vida hacia el ámbito institucional. Los límites del pacto social suponen un corsé para el movimiento obrero, que está convocado a una jornada de huelga en la que no se plantea ninguna reivindicación sobre las preocupantes condiciones de vida de la clase obrera y que no nace de una lucha en los centros de trabajo. Es una huelga vertical, diseñada ex profeso para una estrategia que no nace del movimiento obrero.

Por otra parte, las luchas por la subida del SMI a nivel estatal se han mostrado ineficaces  porque no resuelven la precariedad estructural que genera el capitalismo. Además, este tipo de luchas, cuya subida está supeditada a un ciclo de gran aumento del IPC, hace que en la realidad suponga un intento de mitigar las condiciones lamentables de vida de grandes sectores de la clase obrera, en ningún caso mejorar. Es la conocida política del mal menor, que mantiene atado de pies y manos al movimiento obrero y sindical y que en este caso se reproduce a nivel local.

Esta huelga tiene como fundamento el intento de pactar directamente con la patronal vasca aspectos de la legislación laboral que actualmente son competencia del gobierno de Madrid, donde los sindicatos convocantes carecen de apoyos para condicionar su aprobación, en un ejercicio de aventurerismo que pretende modificar el Estatuto de los Trabajadores, lo que supondría romper la unidad de la clase trabajadora en relación al mínimo común que supone el SMI y que es una vieja aspiración de los capitalistas.

Tras fracasar en la búsqueda de un encaje legal a estas reivindicaciones, los sindicatos convocantes han planteado el 17M como continuación de ese camino legal para lograr un SMI local, desentendiéndose de las dinámica económicas del mercado, pretendiendo transformar la necesaria solidaridad de clase en un sálvese quien pueda. Además, fomentar un cambio legislativo en Madrid tiene el trasfondo político de que favorece una estrategia electoralista de quien tiene representación en el Parlamento de Madrid, en este caso,  EH Bildu.

El papel del sindicalismo de clase debe dejar de ser el de acompañamiento de la política nacionalista, que divide gravemente a la clase obrera vasca en la busqueda de reformular las políticas capitalistas en formato local. Más aún teniendo en cuenta que en estos momentos, esos sindicatos son los responsables de fomentar diferentes luchas en el movimiento obrero bajo el lema “decidir aquí”, como si el lugar de residencia, y no el capitalismo, fuese el orígen de las condiciones de vida de los trabajadores.

Esta convocatoria, en definitiva, no es un avance para los trabajadores y trabajadoras de Euskadi. Es, en cambio, una nueva constatación del grado de subordinación de las principales organizaciones sindicales de este país a la agenda nacionalista y sus patronales, que son las grandes beneficiadas de la división de la clase obrera. El problema no es quién gestione el SMI, sino que esa lucha se utilice para ocultar las necesidades reales de los trabajadores y trabajadoras.

El PCTE hace un llamamiento a no romper la unidad que se forja en los centros de trabajo día tras día, en las luchas que desarrolla la clase obrera, que ha sido la fuerza que como país nos ha permitido sostener verdaderas Huelgas Generales contra los gobiernos del PSOE y del PP en el pasado.

Por un sindicalismo de clase, independiente y unido.