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Entre el jueves y el viernes, unas 50.000 personas cruzaron la frontera por tierra y mar y entraron en Ceuta desde Marruecos; miles eran menores de edad. Hasta el momento se ha informado de más de 50 fallecidos, en lo que constituye ya una de las peores crisis en las fronteras españolas. A lo largo del viernes, la inmensa mayoría regresó a Marruecos.

Estos hechos se pueden interpretar como una medida de presión del régimen marroquí en las relaciones entre España y Marruecos, que coincide con el estrechamiento de relaciones entre Marruecos y el eje EEUU-Israel y la nueva etapa de acercamiento entre España y Argelia. El Gobierno de coalición, por su parte, ha culpado de esta situación exclusivamente a las mafias, evitando así cualquier vinculación de lo sucedido con las relaciones diplomáticas, políticas, comerciales y militares en la zona. 

Ante lo sucedido en Ceuta, que los sectores más reaccionarios han llegado a calificar como “invasión”, denunciamos que, si este tipo de situaciones se pueden dar, es por la situación en que se encuentran amplios sectores del pueblo marroquí, que puede ser fácilmente manipulada y utilizada en las disputas entre gobiernos y Estados capitalistas.

De la misma manera, denunciamos que lo sucedido estos días ofrece una oportunidad a los sectores más reaccionarios de la sociedad española para elevar el tono de su campaña de xenofobia, racismo y militarización de la vida de nuestro país, aspecto que va estrechamente vinculado con el incremento general de la violencia estatal, no solamente en las relaciones entre potencias, sino también en el ámbito doméstico, con el objetivo de disciplinar a la clase obrera y mantenerla lo más desunida posible.

La clase obrera migrante no puede ser un chivo expiatorio: las causas de las dificultades que vive la mayoría trabajadora en España se encuentran en el capitalismo y en los Gobiernos que lo gestionan. 

Frente a quienes pretenden enfrentar a los trabajadores nacidos en España con quienes se ven obligados a abandonar sus países, afirmamos que nuestros intereses son comunes. No existe ninguna salida favorable para la clase obrera sobre la base del racismo, la xenofobia o la competencia entre trabajadores, sino únicamente mediante la organización y la lucha conjunta contra quienes se benefician de nuestra explotación.

Rechazamos que la respuesta a esta situación sea el despliegue militar, la represión, las devoluciones sin garantías o el endurecimiento de unas fronteras que convierten el Mediterráneo y el entorno de Ceuta y Melilla en una fosa común. Exigimos el respeto de los derechos fundamentales de todas las personas, una atención digna para los menores y la investigación de las circunstancias en que se han producido las muertes.

Al mismo tiempo, denunciamos la utilización de la población migrante por parte del Gobierno marroquí como instrumento de presión política, así como la responsabilidad del Gobierno español y de la Unión Europea, cuyas relaciones económicas, políticas y militares contribuyen a perpetuar la pobreza, la dependencia y la falta de perspectivas que empujan a miles de personas a abandonar sus hogares.

Llamamos a la clase obrera y a los sectores populares a no dejarse arrastrar por la propaganda reaccionaria. Frente al racismo, la militarización y la división, debemos levantar la solidaridad internacionalista y la unidad de todos los trabajadores, con independencia de su origen o nacionalidad.

¡Contra el racismo, la guerra y la explotación, unidad de la clase obrera!

En Madrid, a 1 de agosto de 2026

Oficina de Prensa del PCTE