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La educación pública madrileña afronta este miércoles 14 de octubre el inicio de una huelga indefinida en la Enseñanza Pública No Universitaria. Una jornada en la que también se han convocado huelgas en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad Rey Juan Carlos (URJC).

La educación pública madrileña atraviesa una situación crítica como consecuencia de décadas de infrafinanciación y privatización. Un proceso impulsado por los sucesivos gobiernos autonómicos y favorecido por una legislación educativa estatal que permite la expansión de los intereses privados en el sector. Los conciertos educativos, las externalización y el trasvase de recursos públicos hacia empresas privadas no son accidentes de gestión, responden a una orientación política que convierte la educación en un instrumento de lucro para unos pocos.

El resultado se manifiesta en las precarias condiciones laborales del profesorado y del conjunto de trabajadores del sector educativo, mientras los sucesivos gobiernos autonómicos se niegan a introducir avances reales en la negociación colectiva. En este sentido, la lucha del profesorado y del conjunto de la comunidad educativa trasciende las reivindicaciones laborales inmediatas. La defensa de las condiciones de trabajo es inseparable de la defensa de una educación pública que no esté subordinada a los intereses de quienes ven en ella una oportunidad de negocio, en lugar de un derecho de la clase trabajadora. Por eso, cada huelga que frena un recorte, cada asamblea que organiza un claustro y cada movilización que obliga a la Consejería a negociar constituye también una barrera frente al avance de la privatización.

Valoramos positivamente la unidad alcanzada por las organizaciones sindicales del sector (CCOO, UGT, CGT, CNT, Solidaridad Obrera y STEM) y la constitución de un Comité de Huelga respaldado por la asamblea de trabajadores de la enseñanza celebrada el pasado 24 de junio. Pero la importancia de este proceso no se limita a los acuerdos entre organizaciones sindicales. Durante estos meses, la convocatoria ha impulsado la celebración de asambleas en numerosos centros educativos, abriendo espacios de participación y organización de los trabajadores.

Es desde esa base desde donde debe desarrollarse una organización capaz de superar las divisiones entre categorías profesionales, etapas educativas, colectivos y siglas sindicales. Una organización que permita conectar los distintos conflictos del sector, incorporar al conjunto de sus trabajadores y avanzar en la construcción de una oposición obrera independiente frente a la precariedad y los intereses de la clase capitalista. Esta huelga abre nuevas posibilidades de organización y experiencias de las que debemos extraer aprendizajes colectivos. Que lo aprendido en cada asamblea, en cada centro de trabajo y durante cada jornada de movilización sirva para afrontar los próximos conflictos en mejores condiciones.

Por último, hacemos un llamamiento a los estudiantes y a las familias trabajadoras a participar activamente en este proceso. La lucha del profesorado es inseparable de la defensa de una educación pública de calidad para la infancia y la juventud de la clase obrera. Las condiciones laborales de los trabajadores de la enseñanza son también las condiciones en las que estudian y aprenden nuestros hijos e hijas. La falta de recursos, la sobrecarga de trabajo y el deterioro de los centros afectan al conjunto de la comunidad educativa. El PCTE respalda esta huelga y la lucha del profesorado madrileño frente a quienes hacen de nuestras condiciones laborales y educativas su negocio.

¡Hombro con hombro y clase contra clase!

¡Por una educación pública al servicio de la clase obrera!

¡A la huelga indefinida el 14 de octubre!

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