La movilización antifascista del pasado 22 de octubre en Zaragoza, frente a la presencia del agitador ultraderechista Vito Quiles en la Universidad, terminó con cargas policiales, identificaciones arbitrarias, personas heridas y varias detenciones. Desde el PCTE y los CJC denunciamos la represión ejercida contra quienes se movilizaron, exigimos explicaciones a la Universidad de Zaragoza por su responsabilidad en la intervención policial y reclamamos la inmediata puesta en libertad sin cargos de todas las personas detenidas.
Lo sucedido en Zaragoza no es un hecho aislado. Las provocaciones de Vito Quiles y los enfrentamientos que acompañan sus visitas a distintas universidades forman parte de un contexto político marcado por el avance de posiciones reaccionarias. Pero sería un error reducir este fenómeno a las actuaciones de determinados agitadores o a la permisividad de unas u otras instituciones.
El auge de la reacción tiene raíces mucho más profundas. En un contexto de deterioro de las condiciones de vida de la clase obrera, encarecimiento de la vivienda, precariedad laboral y ofensiva contra los derechos conquistados, las fuerzas reaccionarias encuentran terreno fértil para extender discursos que enfrentan a unos trabajadores contra otros y desvían la atención de las contradicciones del sistema capitalista. Su avance no es inevitable, pero tampoco puede combatirse sin afrontar las condiciones materiales y políticas que lo favorecen.
Los acontecimientos de Zaragoza ponen también sobre la mesa el papel del Estado. La represión policial no puede analizarse únicamente como una sucesión de excesos individuales. El Estado no es un árbitro neutral entre las clases sociales, sino una estructura que garantiza la reproducción de las relaciones de dominación existentes. Las libertades democráticas conquistadas por la clase obrera son fundamentales y deben defenderse, pero su ejercicio encuentra límites que se manifiestan especialmente cuando la movilización cuestiona el orden establecido.
Tampoco podemos depositar la lucha contra la reacción en manos de la socialdemocracia. Mientras el Gobierno se presenta como un dique frente a la extrema derecha, las fuerzas policiales actúan contra quienes se movilizan para combatirla. Esta contradicción evidencia los límites del antifascismo institucional y de una estrategia que pretende reducir la respuesta al avance reaccionario a la alternancia electoral y al apoyo al mal menor.
Esta contradicción no se expresa únicamente en Zaragoza. La Ley Mordaza, aprobada por el Gobierno del PP en 2015, continúa vigente sin haber sido derogada, y durante la huelga del metal de Cádiz de 2021 se desplegó un vehículo blindado de la Policía Nacional en un contexto de intervención contra los piquetes obreros. Más recientemente, la represión contra las movilizaciones de la comunidad educativa madrileña tuvo uno de sus episodios más brutales en la Universidad Complutense, donde las cargas policiales dejaron varios estudiantes heridos, entre ellos militantes de los CJC. Lo sucedido en Zaragoza el pasado 22 de octubre vuelve a poner sobre la mesa la responsabilidad política de la Delegación del Gobierno, dependiente del Gobierno central, y la necesidad de exigir explicaciones sobre el dispositivo policial y las cargas.
Frente a la reacción, la respuesta no puede limitarse a exigir que las instituciones actúen de otra manera. Es necesario fortalecer la organización independiente de la clase obrera, vincular la defensa de las libertades democráticas con la lucha por nuestras condiciones de vida y construir una alternativa política frente al capitalismo. La huelga general del próximo 11 de noviembre representa una oportunidad para avanzar en esa dirección. Las luchas por la vivienda, los salarios, los servicios públicos y los derechos democráticos no son compartimentos separados. Todas ellas plantean la necesidad de organizar nuestras fuerzas en los centros de trabajo, los barrios y los centros de estudio, dando continuidad a la movilización más allá de una jornada de protesta.
Toda nuestra solidaridad con las personas detenidas y heridas en Zaragoza. ¡Libertad sin cargos!
¡Frente a la reacción, organización y lucha de la clase obrera!
PCTE y CJC en Aragón