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El PCTE expresa su consternación y su dolor por la colisión por alcance entre dos trenes ocurrido hoy en Los Yébenes (Toledo), del que por el momento se conocen 64 fallecidos y en torno a un centenar de heridos. Trasladamos nuestras condolencias a las familias de las víctimas y nuestro apoyo y solidaridad a las personas heridas, así como a los trabajadores del ferrocarril, al personal de emergencias y a los vecinos de la zona que han colaborado en las labores de auxilio.

Las causas exactas del accidente siguen sin conocerse. Por eso resulta especialmente grave la rapidez con la que fuentes del Gobierno han señalado un posible error humano en medios de comunicación. Esta conclusión, reforzada en las primeras declaraciones del Ministro de Transportes, es precipitada y simplista, y pretende ir acotando la explicación fundamentalmente al error humano, descargando gran parte de la responsabilidad sobre un único operario concreto.

En primer lugar, tal cosa no puede sostenerse antes de que existan investigaciones rigurosas. Y en segundo lugar, incluso aunque llegara a confirmarse, el error humano no agotaría la explicación de lo ocurrido: seguiría siendo imprescindible esclarecer las condiciones técnicas y laborales y, sobre todo, por qué han fallado los mecanismos de seguridad, que existen precisamente para que un error no acabe en tragedia. Rechazamos cualquier intento de convertir a un trabajador en único responsable sin examinar a fondo las responsabilidades políticas y empresariales. En ese examen debería incluirse el papel de la externalización y la privatización de sistemas de seguridad y su manutención.

Tras los errores humanos hay también un contexto político y económico que ha llevado a la degradación del ferrocarril público y sus servicios, comenzando por el modelo de segregación y privatización del ferrocarril iniciado en 2004 con la división de la administración de la infraestructura (ADIF) y el sistema de operaciones (Renfe-Operadora). Esta separación, acompañada del troceo de las inversiones y la entrada del interés económico privado en la seguridad ferroviaria, es fruto de la mercantilización del ferrocarril, que degrada el servicio y sitúa el beneficio por encima de la seguridad de quienes trabajan y viajan.

Exigimos también que se aclaren las condiciones en las que trabajaba el personal del puesto de mando implicado: plantillas, turnos, carga de trabajo y descansos. Un sistema que funciona al límite no deja margen para el error, y esa responsabilidad no recae en quien está al otro lado de la consola.

Reafirmamos nuestra defensa de un ferrocarril íntegramente público y bajo control obrero, al servicio de la mayoría trabajadora y no de los intereses privados. Llamamos a los trabajadores del sector ferroviario a organizarse en sus centros de trabajo y a preparar las próximas movilizaciones, empezando por las del 11N: la privatización y los recortes se pagan con accidentes y con vidas, también en el puesto de trabajo. Exigiremos las responsabilidades políticas y empresariales oportunas.

Oficina de Prensa del PCTE

28 de octubre de 2026

 

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