Los Partidos Comunistas y Obreros que firmamos esta Declaración Conjunta queremos homenajear la Revolución de Octubre, que demostró la fuerza de la lucha de clases revolucionaria, el poder de los explotados y oprimidos, cuando se ponen al frente y hacen girar adelante la rueda de la historia, hacia la emancipación social. Una revolución ligada inseparablemente al gran revolucionario y teórico del socialismo científico, Vladímir Ilich Lenin.
Condenamos el genocidio del pueblo de Palestina y la ocupación prolongada de los territorios palestinos por parte del Estado de Israel. Denunciamos la guerra imperialista en Ucrania, que lleva más de tres años masacrando a los pueblos de Ucrania y Rusia.
¡Seguimos alerta! Los pueblos se enfrentan a la naturaleza agresiva del imperialismo y a la agudización de la competencia imperialista. Las guerras comerciales y económicas se intensifican, las economías capitalistas se militarizan y los peligros de una guerra generalizada se multiplican. Se avecina una nueva crisis económica capitalista, cuyo peso recaerá de nuevo en los hombros del pueblo trabajador.
En estas circunstancias, se evidencia cada vez más la enorme importancia de la Revolución Socialista de Octubre, que demostró que el capitalismo no es invencible y que podemos construir una organización superior de la economía y la sociedad, libre de la explotación del hombre por el hombre y de la barbarie de las guerras imperialistas.
La llama de Octubre inspiró y aceleró la fundación de una serie de Partidos Comunistas —Partidos obreros revolucionarios de Nuevo Tipo— puesto que la práctica reveló el papel indispensable de la vanguardia política revolucionaria, del Partido Comunista. Eso fue el Partido Bolchevique, que se puso al frente de la lucha de clases del proletariado y las demás capas populares oprimidas de Rusia, rompiendo con determinación con el oportunismo y la traición de los viejos partidos socialdemócratas.
El Partido de Lenin, adaptándose a las condiciones, utilizó todas las formas de lucha; no se rindió ante ilegalizaciones o persecuciones, ni perdió su independencia ideológica y política. Así condujo a la clase obrera de Rusia a la victoria, al derrocamiento de las clases explotadoras y el establecimiento de la dictadura del proletariado, el gobierno de los obreros y los campesinos, al servicio de los intereses de la mayoría: de los explotados y los oprimidos. El rumbo histórico que siguió confirmó el papel dirigente del Partido Comunista no solo en la revolución socialista, sino a lo largo de toda la lucha por la formación, consolidación y victorial final de la nueva sociedad comunista.
Lo anterior sigue teniendo una gran importancia hoy, viendo a una serie de regímenes burgueses ilegalizar a los Partidos Comunistas, dificultar sus actividades e incluso crear partidos “comunistas” falsos. ¡Sus acciones anticomunistas fracasarán!
Hoy, al intensificarse la confrontación bélica en Ucrania y profundizarse la rivalidad entre EE.UU. y China por la supremacía en el sistema capitalista internacional, no olvidamos que la situación revolucionaria que condujo a la Revolución de Octubre surgió de los sufrimientos que impuso la guerra imperialista a las capas populares, de la crisis que estremeció al poder burgués y no permitió que “los de arriba” gobernaran como antes, y del trabajo político y organizativo de los bolcheviques entre la clase obrera y los soldados, antes y durante la guerra, contra la guerra imperialista y el sistema del cual nace.
La posición de los bolcheviques se opuso directamente a las fuerzas del oportunismo, que siempre han identificado al imperialismo solo con una política exterior agresiva o solo con ciertos Estados capitalistas poderosos, eligiendo así uno u otro bando en la masacre imperialista. No fue una coincidencia que el primer decreto del poder soviético fuese el Decreto sobre la Paz, proclamando la salida de la Rusia soviética de la guerra imperialista.
La Gran Revolución Socialista de Octubre condujo a la fundación del primer Estado socialista del mundo, el cual, por vez primera, puso el poder en manos de los obreros a través de nuevas instituciones revolucionarias, como los sóviets, y buscó reorganizar el funcionamiento económico de la sociedad sobre una nueva base: la de satisfacer las necesidades contemporáneas y garantizar el pleno y libre desarrollo de toda persona en vez de servir a los beneficios de la minoría.
La URSS, el primer Estado socialista del mundo, mediante la socialización de los medios de producción, la planificación central y el control obrero, puso de relieve nuevas conquistas económicas, sociales, políticas y culturales desconocidas para la clase obrera y las capas más amplias del pueblo trabajador, ejerciendo una profunda influencia en los avances históricos progresistas a nivel mundial.
Fueron la URSS, el Ejército Rojo y el pueblo soviético, junto con los movimientos partisanos dirigidos por los comunistas, los que derrotaron al fascismo, que nació del capitalismo. Este año hemos conmemorado el 80º aniversario de aquella Victoria, rechazando los intentos de las fuerzas burguesas —las que combatieron y siguen combatiendo el socialismo— de apropiársela para sus propios fines.
La URSS fue un punto de apoyo para los pueblos en su lucha por el socialismo y la paz, demostrando que ambas son inseparables. Da igual lo que proclamen las fuerzas burguesas, de lo que los oportunistas se hacen eco: ningún “mundo multipolar” ni ninguna nueva “arquitectura global” puede garantizar la paz y la seguridad de los pueblos. La solución recae en el fortalecimiento de la lucha de clases para desvincularse de las alianzas imperialistas como la OTAN y la UE, oponerse a la guerra imperialista y desafiar al sistema que lo engendra: el capitalismo.
La contrarrevolución y la restauración capitalista no pueden borrar los logros del socialismo. La destrucción y la injusticia que presenciamos, junto con los problemas agudos y los sufrimientos de la clase obrera, los autónomos en las ciudades, los agricultores y los pueblos subrayan la necesidad y vigencia del socialismo hoy, en todo el mundo.
Los Partidos Comunistas y Obreros denunciamos, ante los trabajadores, la juventud y los pueblos, la oleada de silencio, así como la distorsión reaccionaria y anticomunista contra la Revolución de Octubre, la URSS y V.I. Lenin, desatadas en todo el mundo por fuerzas políticas que sirven a los intereses del capital. Condenamos en particular los intentos de las clases burguesas de Ucrania, Rusia y otros países que surgieron de la disolución de la URSS por demonizar la Revolución de Octubre y a Lenin.
Luchamos por continuar el trabajo iniciado en octubre de 1917. Nos comprometemos a defender y difundir su legado, a aprender tanto de sus logros como de los atajos y desviaciones que surgieron a lo largo de la historia y llamamos a la clase obrera y a todos los pueblos a inspirarse con el impulso revolucionario de Octubre: a estudiarla y sacar lecciones de ella.
Partidos Comunistas y Obreros que firman la Declaración Conjunta:
- Partido Comunista (Alemania)
- Partido Argelino por la Democracia y el Socialismo (PADS)
- Partido Comunista Argentino
- Partido del Trabajo de Austria
- Tribuna Democrática Progresista-Bahréin
- Partido Comunista de Bangladesh
- Partido Socialista de los Trabajadores de Croacia
- Partido Comunista de Dinamarca
- Partido Comunista de los Trabajadores de España
- Plataforma de Trabajadores Comunistas de EE. UU.
- Partido Comunista Obrero – por la Paz y el Socialismo (Finlandia)
- Partido Comunista Revolucionario de Francia
- Partido Revolucionario Comunistas (Francia)
- Partido Comunista de Grecia
- Partido de los Trabajadores de Irlanda
- Frente Comunista (Italia)
- Movimiento Socialista de Kazajistán
- Partido Comunista de México
- Nuevo Partido Comunista de los Países Bajos
- Partido Comunista Palestino
- Partido Comunista de Pakistán
- Partido Comunista Paraguayo
- Organización de Comunistas (Rusia)
- Partido Comunista Sirio
- Partido Comunista de Suecia
- Partido Comunista Suizo
- Partido Comunista de Turquía
- Unión de Comunistas de Ucrania
- Partido Comunista de Venezuela
Aprobado en el marco del Acto Internacionalista por la Revolución de Octubre, organizado por el Partido Comunista de Grecia (KKE) en Atenas los días 22 y 23 de noviembre de 2025 y abierto a la firma de otros Partidos Comunistas y Obreros.