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Desde el Partido comunista de los Trabajadores de España (PCTE) trasladamos nuestro apoyo, solidaridad y muestras de cariño a los compañeros encerrados y por extensión a toda la plantilla de Mina Miura, a sus familias y amistades y a toda la clase obrera minera del suroccidente asturiano y noroccidente de León. Llamamos al resto de plantillas de los sectores productivos del suroccidente, así como a todos los mineros de Asturias y a los compañeros de Hunosa a sumarse a esta lucha para que su amplificación vincule a toda la clase obrera asturiana. Solo la unidad de acción de los trabajadores permite cosechar victorias.

ANÁLISIS DE LA MINERÍA EN EL SUROCCIDENTE DE ASTURIAS HOY

Desde el PCTE consideramos que esta nueva situación de concursos de acreedores e impagos de nóminas tantas veces sufridas en la minería del suroccidente asturiano no es coyuntural, se trata de la última etapa de los cierres de 2018 basados en la normativa 787 de la UE. Este proceso de cierre de las antiguas empresas de la minería privada del carbón, que estaban dentro del marco de actuación de reestructuración y cierre para la minería del carbón en España y sus sucesivos planes, se traduce en un proceso de postcierre y recuperación de las explotaciones.

Desde el punto de vista legal, es un espacio difuso y opaco en el que la misma ramificación empresarial (los nuevos actores empresariales) y bajo la misma institucionalidad (Gobierno, Consejería de Industria y Direcciones Generales) opera a diferentes ritmos, unas veces mezclando recuperación de zonas abandonadas y extracción de mineral, otras directamente preparando y extrayendo carbón como una explotación estándar; unas veces con los permisos de investigación, otras de explotación como el caso de Mina Miura y otras veces de forma totalmente ilegal e incluso clandestina con permisos de recuperación, como ocurrió en Cerredo. Se configura de esta manera, todo un entramado político-empresarial en que los permisos de investigación constituyen la herramienta política a través de la cual se crea el formato “legal” donde operan con total impunidad las empresas mineras. Independientemente de que el permiso sea de investigación o de otros usos en ningún caso ampara la extracción del mineral. Realmente carece de importancia cuál sea el destino del carbón, lo que le importa a la patronal minera es el volumen y la técnica de extracción. Los trabajadores no bajan a las minas a tomar muestras en una probeta: van a barrenar, picar, entibar y hacer preparaciones y laboreo minero. Todo este entramado político-empresarial deriva en unas condiciones laborales dominadas por métodos cada vez más desorganizados y artesanales de producción que acaban reproduciendo problemas, accidentes e incidentes consecuencia de la ausencia de recursos técnicos, formativos, laborales e institucionales. Hablando claro, se han usado normativas puente del Decreto 787 para sacar carbón, lo que ha permitido a las empresas moverse entre sombras para actuar y arrastrar a los trabajadores a un estado de vulnerabilidad total ante ellas.

Estas empresas arañan hasta el último valor de las antiguas explotaciones recuperando cable, hierro, maquinaria, carbón de macizos e intentando normalizar la explotación para la extracción de carbón de antracita y hulla antracitosa. Van a por lo fácil, aunque estrellen la mina y corrompan las posibilidades del yacimiento, incumpliendo la normativa de extracción y uso eficiente y ordenado de los recursos naturales (Ley22/1973, de 21 de julio, de Minas, artículos 1 y 2, 60-62 del capítulo IV-Explotación y RD 2857/1978)

Desde el punto de vista económico podemos analizar diferentes cuestiones. Por un lado la antigua patronal  minera, enriquecida durante muchas décadas de extracción y robo del valor generado por miles de trabajadores ha huido al amparo de la normativa legal de cierre, siendo incluso incentivada económicamente por ello, internacionalizando y exportando su capital, tanto a través de los puertos como El Musel  y el comercio internacional del carbón, como directamente en otros países y en otras actividades consolidándose en monopolios y fusionando el capital en fondos de inversión (como el que ahora ataca a la vivienda). Por otro lado, ha dejado un nicho de mercado en la gestión de las ruinas de las explotaciones para los buitres de las empresas de esa burguesía que recoge las migajas de los monopolios y que han llevado a la minería a la actual situación de impagos, concursos de acreedores y accidentalidad laboral que golpea duramente a los mineros. Y ante la posibilidad de que se deriven responsabilidades legales como consecuencia de las investigaciones iniciadas, la patronal huye de nuevo bajo la misma fórmula que el otorga el derecho burgués: el concurso de acreedores.

Desde el punto de vista político a ojos del día a día parece que se esquiva el cierre del sector, pero en la realidad están ejecutando la última fase del cierre en la que los mineros están pagando con su trabajo y con su vida los costes de la recuperación y reconversión. Forma parte del mismo proceso con los avances y retrocesos de un cierre que carece de sentido para los pueblos y la clase obrera porque responde a los intereses del capital monopolista de la UE.  De lo expuesto se extrae una primera conclusión: si se vende es porque se compra y si se compra es que hace falta el carbón, independientemente de que su destino final sea siderúrgico, eléctrico (térmico) o químico no siderúrgico.

Todo este proceso de cierre iniciado en 2018 está atravesado por una serie de contradicciones que es necesario desentrañar para comprender los intereses de clase que oculta, a saber:

– Mientras se anunciaba en los medios de comunicación el cierre del carbón cuando el Pozo Nicolasa de Hunosa cesó la extracción en diciembre de 2024, las antiguas explotaciones reabrían bajo nuevos nombres independientemente de lo que dijeran sus permisos, configurándose un nuevo polo minero en la cuenca asturleonesa.

– Las mismas patronales en unas minas troceaban y sacaban el material para su cierre, mientras en otras partes más fácilmente laborables y con más rentabilidad se reabrían nuevas preparaciones.

Esta situación niega a su vez el cierre y la reapertura de la minería, algo que pareciendo incompresible es perfectamente explicable: mientras la socialdemocracia proclama de palabra la sustitución del carbón por las energías renovables, simultáneamente abre nuevas vías para su explotación fraudulenta sobre la que se levantan unas relaciones laborales marcadas por la sobreexplotación que garantizan la rentabilidad del capital privado extendiendo la miseria entre las comarcas mineras. No plantean un uso del carbón con derechos laborales y futuro para los pueblos con baja contaminación que combine la extracción de carbón con un nuevo sector como la biomasa y los recursos hidráulicos porque los beneficios de sus dueños, las empresas, son incuestionables. El gobierno de coalición trata de ocultar tras un falso discurso ecologista que los números no salen bajo la contradicción principal del capitalismo (el carácter social de la producción y su apropiación privada) situando a los trabajadores ante la disyuntiva de asumir unas condiciones de trabajo que pone en riesgo su seguridad o abandonar los lugares donde han construido sus vidas.

Frente a esta situación, lejos de reconocer los límites del capitalismo, nos tratan de hacer creer que son el mal menor, que son la única salida posible, aunque ésta sea dolorosa. Y al igual que con la minería, vuelven a mentir también con esto. Mienten cuando desvinculan la siniestralidad de la precarización de las condiciones laborales, mienten cuando omiten la relación existente entre las ganancias de los capitalistas y la miseria que asola a los trabajadores y trabajadoras de nuestro país.

Solo la socialización de la producción bajo control obrero dirigida a satisfacer las necesidades populares puede revertir esta situación de descomposición al que aboca a la minería cualquier gestión capitalista. Solo bajo el Socialismo -Comunismo es posible abrir una nueva fase de usos del carbón que ponga fin a los desastres y destrucción de nuestros pozos, minas, talleres y demás fuerzas productivas que condenan a las comarcas mineras.

Desde el PCTE, compañeros mineros, SÍ lo tenemos claro. SÍ al carbón y NO al cierre, con producción estatal, mando centralizado y bajo dirección obrera con puestos de dirección en los tajos electos y revocables; con los tajos mecanizados y automatización para reducir al máximo la jornada laboral y no para despedir; preservando la naturaleza sin que el fuego y la despoblación amenace a los pueblos y permita a sus habitantes continuar sus vidas allí donde las comenzaron a construir. Esto compañeros es la democracia obrera, es el socialismo-comunismo, es la dictadura del proletariado contra los abusos políticos y empresariales.

 

PROPUESTA:

Desde el PCTE recuperamos la propuesta que hicimos ya en 2016, que repetimos en 2019 y desde el 2020. Como primer paso a la solución inmediata de los compañeros de Tormaléo- Mina Miura y por    extensión a todos los mineros y mineras del suroccidente de Asturias en activo, el PCTE llama a:

– Consolidar Hunosa como empresa que opere todo el ámbito minero de carbón de España.

– Incluya en sus activos las minas que están siendo explotadas o lo han estado antes de los accidentes o estaban prevista de apertura como en Villablino.

– Nacionalización integral de los activos mineros de carbón independientemente del uso final del producto, el carbón es un material estratégico.

– La subrogación de las plantillas en la empresa nacional Hunosa y el adeudo de sus nóminas.

– La incautación y expropiación de todos los bienes materiales a la empresa y empresario titular de la explotación Mina Miura y el pago con ellos de las cuantías de los jornales de los mineros con el incremento del IPC correspondiente y una indemnización del 100% de su salario bruto mensual multiplicado por los meses de impago.

EN CUANTO AL DESARROLLO DEL SUROCCIDENTE:

– La puesta en marcha del proyecto de biomasa de Cerredo por Hunosa propuesto por el PCTE en 2019 con afectación a todo el suroccidente de Asturias y la integración de la bolsa de trabajo creada por el Ministerio de Transición Ecológica en 2019, formada por los mineros que quedaron fuera del Plan Social y por los subcontratados del sector.

– La construcción de una línea de ferrocarril entre el centro y el suroccidente de Asturias

– La construcción de una vía rápida que una La Espina con Navia de Suarna.

Desde el PCTE llamamos a agudizar la lucha y situarla a la ofensiva. 

¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!

Comité de Asturies del PCTE  06/05/2026