Skip to main content

El ciclo de movilizaciones en el sector educativo de este curso ha representado un salto cualitativo en la capacidad de lucha de la plantilla de la empresa más grande de Cataluña, un hecho muy importante por la repercusión que esto tiene en el conjunto de nuestra clase.

Los servicios públicos en general y la Escuela pública en particular sufren un fuerte proceso de depauperación y mercantilización a causa de las políticas premeditadas de la patronal, que tiene en la Generalitat de Cataluña, ya sea con ERC, Junts, Comuns o PSC, una institución política que defiende y legisla sus posturas.

De la FP con un 10% de horas de prácticas hemos pasado a una FP Dual intensiva con un 50% de prácticas, haciendo que las empresas tengan asegurada mano de obra semiesclava. Del argumento que defendía la concertada porque la red pública no llegaba a todo el mundo se pasó, con la nefasta LEC, a considerar la escuela privada como un servicio de interés público para seguir perpetuando el mantenimiento de líneas privadas ante la bajada de la natalidad y aumentar de manera descomunal la privatización de la FP. No hay y no habrá escuela inclusiva mientras haya red privada, que además está concertada con rentas del trabajo. Todos los partidos mencionados son culpables directos de destruir el sector público, de tener una línea política dentro de los sindicatos nefasta y de querernos hacer pagar sus guerras, como, por ejemplo, la guerra de Ucrania, donde no se nos ha perdido nada y donde solo queremos que las armas se giren para disparar y matar a las oligarquías correspondientes.

Tanto el acuerdo del 9M como en el preacuerdo de adenda al anterior, que ahora se somete a votación, no toca ninguno de los elementos estructurales que están matando la enseñanza pública. Esto ya lo situamos en el comunicado La clase obrera y el sistema educativo en Cataluña del día 9 de abril. Pero bien es cierto, y lo debemos celebrar, que durante todo el proceso de lucha de este año se han ido situando en el discurso, a pesar de las resistencias de las direcciones de los grandes sindicatos, nuevos elementos que verdaderamente cuestionan los pilares de la mercantilización, como por ejemplo, la demanda de derogación de los elementos centrales de la LEC de 2009, o como la crítica a los conciertos, que hace tiempo que parecía un tabú.

Ni CCOO ni USTEC, y por extensión UGT y Aspepc, han querido poner sobre la mesa como elemento prioritario la derogación de la tríada de decretos (plantillas, direcciones y autonomía de centros), básicamente porque, aunque formalmente están en contra y así lo sitúan en sus congresos, en la práctica las direcciones actuales de ambos sindicatos, muy conectadas con PSC, Comuns y ERC, no quieren cuestionar los elementos centrales de la política mercantilizadora y no quieren cuestionar la democracia parlamentaria burguesa, a la cual le dan más valor que a la democracia y participación obrera. De esta manera encontramos que el acuerdo firmado por CCOO, USTEC, Aspepc y UGT presenta mejoras cuantitativas, pero no cualitativas.

Pero bien es cierto también que en todo proceso de lucha se abre un espacio para superar a las direcciones y para ir madurando nuevos elementos políticos, como ha pasado en este ciclo de movilizaciones, donde sobre la marcha se han ido situando los elementos de defensa de la Escuela pública y de calidad.

Ahora, sin embargo, con lo que queda de curso ya es tarde para situar estos elementos sobre la mesa y obligar al Departament a sentarse y ceder. Toca, por lo tanto, hacer un repliegue táctico para conservar energías, recoger frutos y no desgastarse más de lo que ya hemos sufrido, aun sabiendo que todo repliegue también comporta riesgos y pérdidas. Pero el riesgo de querer quemar las naves en el mes de junio es quedarnos sin opciones para el curso que viene, que está al caer y que nos tendrá que servir para poner en marcha, de una vez por todas, el desahucio de los partidarios de la concertación social y la sumisión patronal.

Desde el PCTC trabajamos y trabajaremos, tanto en momentos de alto voltaje como en momentos de baja intensidad, para continuar desplegando las tácticas que nos permitan alcanzar el objetivo estratégico de liquidar los negocios patronales en la enseñanza y en todas partes.