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La Habana, agosto de 2026

Defender y honrar el legado de la Revolución cubana en el centenario del nacimiento de Fidel; profundizar la solidaridad con la Cuba socialista; fortalecer nuestras acciones conjuntas; y unir nuestras fuerzas por la paz y contra la agresión imperialista.

El Partido Comunista de los Trabajadores de España agradece la convocatoria de este encuentro y traslada un saludo fraternal a todas las organizaciones participantes y, muy especialmente, al Partido Comunista de Cuba, al pueblo cubano y a todas las personas y colectivos que mantienen viva la solidaridad con la Revolución cubana.

La conmemoración del centenario del nacimiento de Fidel Castro constituye una ocasión de especial importancia para recordar su trayectoria, valorar la trascendencia histórica de la Revolución cubana y renovar nuestro compromiso de solidaridad con Cuba.

Fidel forma parte de la historia contemporánea de Cuba, de América Latina y del movimiento comunista y revolucionario internacional. Su figura es sinónimo de una vida entera dedicada al socialismo-comunismo y a la defensa de los intereses obreros y populares.

La Revolución cubana abrió una nueva etapa en la historia de la isla. Permitió avanzar en la construcción de un modelo social que colocó en el centro las necesidades de la mayoría de la población y que convirtió derechos fundamentales en pilares de la vida colectiva.

Las conquistas alcanzadas en ámbitos como la educación, la sanidad, la ciencia, la cultura y la protección social constituyen una referencia internacional. Cuba ha demostrado que, incluso en condiciones extraordinariamente difíciles, es posible dedicar los recursos y las capacidades de un país a mejorar las condiciones de vida de su pueblo.

La extensión de la educación, la erradicación del analfabetismo, la plena igualdad entre mujeres y hombres, el desarrollo de un sistema sanitario universal, la formación científica y la promoción de la cultura forman parte de un legado que debe ser conocido, defendido y proyectado hacia el futuro.

Estas conquistas han debido desarrollarse, además, bajo los efectos de una política continuada de bloqueo económico, comercial y financiero impuesta por los Estados Unidos durante más de seis décadas.

El bloqueo afecta directamente a la vida cotidiana de la población cubana. Dificulta el acceso a medicamentos, alimentos, energía, tecnología, financiación y otros recursos esenciales. Su carácter extraterritorial amplía sus efectos mucho más allá de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Todos los países del mundo se ven sometidos a presiones y sanciones por mantener relaciones ordinarias con la isla.

Por ello, el PCTE reitera su exigencia de levantamiento inmediato e incondicional del bloqueo. Se trata de una política injusta, prolongada durante décadas y dirigida contra las condiciones de vida del pueblo cubano.

La oposición al bloqueo debe ocupar un lugar central en la acción solidaria. No basta con expresar simpatía hacia Cuba. Es necesario explicar las consecuencias concretas de esta política, combatir la desinformación y promover iniciativas capaces de ampliar el apoyo social al pueblo cubano.

Los Partidos Comunistas y Obreros presentes en este encuentro tenemos una responsabilidad compartida. Debemos mejorar la coordinación, dar continuidad a las campañas, intercambiar experiencias y desarrollar acciones comunes que permitan que la solidaridad llegue a sectores más amplios de la clase obrera y del pueblo en nuestros respectivos países.

La solidaridad debe ser activa, organizada y constante. Debe expresarse en la denuncia política del bloqueo, pero también en la cooperación material, cultural, educativa, científica y social. Debe favorecer un conocimiento riguroso de la realidad cubana y combatir las campañas que pretenden reducir la complejidad de la situación del país a explicaciones interesadas.

España y Cuba están unidas por profundos vínculos históricos, culturales y humanos. Esos vínculos ofrecen una base importante para fortalecer las relaciones entre ambos pueblos y desarrollar iniciativas de cooperación y solidaridad.

Consideramos necesario que las instituciones españolas mantengan una posición clara y rotunda contra el bloqueo y contribuyan al desarrollo de relaciones normales con Cuba en todos los ámbitos. También deben actuar para evitar que las medidas coercitivas de los Estados Unidos condicionen las relaciones de Cuba con los países europeos.

Porque el legado de Fidel posee igualmente una dimensión internacionalista fundamental.

Durante décadas, Cuba ha desarrollado una extensa labor de cooperación con numerosos países, especialmente en los ámbitos sanitario, educativo y científico. Miles de profesionales cubanos han trabajado en lugares afectados por epidemias, catástrofes naturales, conflictos armados o graves carencias sociales.

La cooperación médica cubana ha permitido atender a millones de personas que carecían de acceso a servicios sanitarios. Los programas de alfabetización, la formación de estudiantes extranjeros y la participación en proyectos de desarrollo han convertido la solidaridad en una práctica concreta.

Cuba no ha ofrecido únicamente lo que le sobraba. Ha compartido sus conocimientos, sus recursos y el esfuerzo de sus profesionales incluso en momentos de grandes dificultades internas. Ese ejemplo adquiere una especial importancia en un mundo marcado por el crecimiento de las desigualdades, la competencia económica, la proliferación de conflictos y el aumento del gasto militar.

Frente a una concepción de las relaciones internacionales basada en la imposición y en la búsqueda del beneficio, Cuba ha defendido la cooperación, la ayuda mutua y la responsabilidad compartida ante los grandes problemas de la humanidad.

La experiencia cubana demuestra que el internacionalismo no es una abstracción. Se expresa en médicos, docentes, científicos y trabajadores que ponen sus capacidades al servicio de otros pueblos.

Honrar el legado de Fidel significa preservar y fortalecer esa concepción de la solidaridad, y significa también defender la paz y oponerse a las agresiones imperialistas.

La paz no puede entenderse únicamente como ausencia temporal de guerra. Requiere combatir las condiciones que generan violencia, desigualdad, explotación y enfrentamientos entre los pueblos. Requiere rechazar las políticas de presión, las sanciones económicas, las amenazas militares y cualquier forma de intervención destinada a imponer los intereses de las grandes potencias.

En el contexto internacional actual, caracterizado por la intensificación de las rivalidades entre potencias y por el peligro de nuevos conflictos, resulta imprescindible reforzar la acción común de las organizaciones comunistas, obreras y populares.

Debemos unir fuerzas contra el militarismo, contra la carrera armamentística y contra la utilización de los pueblos como instrumentos en las disputas entre potencias. Al mismo tiempo, debemos mantener una posición clara frente a la idea de que los cambios en el equilibrio internacional conducen por sí mismos a un mundo más justo. La paz duradera no puede construirse sobre la competencia entre grandes intereses económicos, sino sobre la cooperación, la igualdad y la satisfacción de las necesidades populares.

El centenario del nacimiento de Fidel no debe convertirse en un acto puramente ceremonial. Fidel fue un dirigente revolucionario que defendió la capacidad de los pueblos para transformar la sociedad en sentido revolucionario, la importancia de la organización política y la necesidad de mantener la firmeza incluso en las circunstancias más adversas.

Honrar su legado implica estudiar su pensamiento y su práctica, pero también trasladar sus enseñanzas a los problemas de nuestro tiempo. Implica confiar en las fuerzas populares, comprender que las grandes conquistas sociales no son concesiones, sino el resultado de la organización y de la lucha, e implica defender el socialismo-comunismo como la necesaria e imperiosa alternativa frente al capitalismo que únicamente genera desigualdad, crisis, explotación y guerra.

La experiencia cubana demuestra que las principales conquistas sociales de su pueblo han sido posibles gracias a la construcción socialista, a la propiedad social sobre los recursos fundamentales y a la orientación de la economía hacia la satisfacción de las necesidades colectivas. Preservar y fortalecer esas bases constituye la mejor garantía para defender los derechos alcanzados y continuar avanzando frente a las dificultades del presente.

El Partido Comunista de los Trabajadores de España reafirma su compromiso con la Revolución cubana, con la denuncia del bloqueo y con el desarrollo de relaciones cada vez más estrechas entre nuestros pueblos.

Expresamos también nuestra voluntad de seguir colaborando con los Partidos Comunistas y Obreros y las fuerzas solidarias de todo el mundo para impulsar iniciativas comunes.

El centenario del nacimiento de Fidel debe servir para renovar nuestros compromisos. Renovar el compromiso con la memoria y el legado de la Revolución cubana, con la lucha por el levantamiento del bloqueo, por la solidaridad internacionalista y por la paz y contra las agresiones imperialistas. También renovar el compromiso con el socialismo, como proyecto histórico capaz de colocar la economía, el trabajo y el conocimiento al servicio de las necesidades humanas.

Desde España, trasladamos al pueblo cubano nuestro respeto, nuestro reconocimiento y nuestra solidaridad.

Seguiremos trabajando para fortalecer las acciones conjuntas, ampliar el movimiento de solidaridad y defender las conquistas y el futuro socialista de Cuba.