Los accidentes sucedidos en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), con trágicas consecuencias para usuarios y trabajadores del ferrocarril (47 fallecidos en Adamuz y uno en Barcelona), han puesto en primera línea del debate público el estado de la red ferroviaria española. Ambos accidentes han sacudido con dureza a los trabajadores ferroviarios, que respondieron con diferentes movilizaciones y con la convocatoria de tres jornadas de huelga en el sector los días 9, 10 y 11 de febrero. El PCTE considera necesario abordar el análisis del desarrollo de estas movilizaciones para aportar una valoración política sobre el acuerdo alcanzado y sobre la convocatoria de huelga, en un contexto marcado por el debate y la preocupación existentes en las plantillas ferroviarias.
Tras los trágicos accidentes y la convocatoria de huelga, el Ministerio de Transportes abrió un periodo de negociación con la representación de los trabajadores para acordar medidas destinadas a mejorar la seguridad del transporte ferroviario. Dichas negociaciones desembocaron en un acuerdo entre las organizaciones sindicales mayoritarias (CCOO, UGT y SEMAF) y el Ministerio, lo que condujo a la desconvocatoria de la huelga tras la primera jornada del 9 de febrero. De este proceso deben extraerse conclusiones relevantes para los trabajadores ferroviarios.
En primer lugar, la decisión de no extender la convocatoria de huelga a ADIF evidenció una incoherencia significativa, dado que era esta empresa la directamente afectada por los accidentes. Esta limitación debilitó objetivamente el alcance del conflicto y puso de manifiesto contradicciones en el planteamiento inicial de la movilización.
En segundo lugar, la propia convocatoria de la huelga no puede entenderse al margen de la presión ejercida por las plantillas. Fueron los trabajadores quienes, ante la gravedad de los hechos y el clima de indignación generado, forzaron a las organizaciones sindicales mayoritarias a dar un paso que inicialmente no figuraba en su hoja de ruta.
En relación con el acuerdo alcanzado, el PCTE no comparte ni el triunfalismo de las negociaciones ni el derrotismo absoluto que se han trasladado a las plantillas. Las medidas positivas recogidas (incremento de plantillas, interiorización del mantenimiento y otros compromisos) son resultado directo de la presión ejercida en un momento de debilidad política del Gobierno tras los accidentes. No constituyen, por tanto, un éxito de supuestas altas capacidades negociadoras, sino de la movilización obrera. Por otro lado, el acuerdo no aborda cuestiones estructurales centrales como la privatización y la mercantilización del sector ferroviario, que siguen intactas. Estos elementos permanecen como tareas pendientes de la lucha sindical.
La desconvocatoria de las jornadas restantes abrió un debate legítimo sobre la conveniencia de continuar o no con la huelga. Este debate no es meramente coyuntural, sino que remite al modelo sindical en este y en otros sectores. Frente al modelo de sindicalismo negociador “desde arriba”, el PCTE apuesta por un sindicalismo de clase, con protagonismo real de las plantillas en la toma de decisiones. Y ante las concepciones ultraizquierdistas de la huelga, consideramos que esta ha de entenderse como una herramienta y nunca un fin en sí mismo, pues caer en esta concepción debilita su capacidad para conquistar mejoras y elevar el nivel organizativo de la clase obrera. La huelga es un instrumento de lucha que debe utilizarse con planificación y arraigo en los centros de trabajo, como herramienta para fortalecer la organización y la conciencia de clase.
El PCTE quiere trasladar su reconocimiento a todos los trabajadores y trabajadoras que participaron activamente en las movilizaciones y en la jornada de huelga; a todos aquellos que a primera hora de la mañana estaban en los talleres organizando e informando a sus compañeros; a quienes estuvieron en los piquetes enfrentando las amenazas de la empresa; a los que se organizaron para realizar pancartas y acudir a las diferentes concentraciones que se convocaron en todo el país. Afirmamos con total rotundidad que lo ganado en este conflicto les pertenece a los trabajadores y trabajadoras ferroviarias. Animamos a los trabajadores a adquirir el protagonismo que les corresponde en la defensa de sus intereses de clase, a impulsar el modelo sindical que la clase necesita a través de su participación en las diferentes organizaciones sindicales y organizando a los compañeros en la defensa de sus reivindicaciones más inmediatas y sus necesidades como clase desde los propios centros de trabajo.
Oficina de Prensa del PCTE