Este 30 de mayo se celebra el día de las fuerzas armadas en la ciudad de Vigo. Este evento se produce en un contexto marcado por la guerra de Ucranía, el genocidio del pueblo palestino por parte de Israel, y la guerra EEUU-Israel contra Irán. Estos numerosos conflictos son por consecuencia del aumento de las contradicciones interimperialistas y son la prueba de que esta aumentando el riesgo de una nueva guerra mundial. La respuesta a esta situación por parte de las potencias imperialistas es aumentar el gasto militar para prepararse para la guerra.
A pesar de la aparente oposición del PSOE a la guerra en Oriente Medio y de las discusiones con el PP y VOX respecto a este motivo, la realidad es que en lo fundamental todos están de acuerdo. Ninguno de los partidos parlamentarios pone en entredicho la pertenencia de España la OTAN y la UE, ni el aumento del gasto militar, ni los acuerdos de compra-venta de armas con Israel. Esto se puede comprobar viendo los préstamos de 14223 millones al 0% qué el gobierno concedió a múltiples empresas del sector de la defensa, y los 183 millones de euros que la Xunta pretende regalar a las empresas del sector en Galicia. Los datos muestran que el gobierno central del PSOE y la Xunta del PP van de la mano en favorecer la industria de la guerra en la cuál Galicia tiene un peso importante siendo la tercera comunidad en facturación solo por detrás de Madrid y Andalucía. El gobierno del PSOE-Sumar puede decir “no a la guerra” pero realmente esta diciendo “no a esta guerra”. Esta postura por parte del gobierno central no está basada en intereses pacifistas, sino que se debe a los intereses coyunturales de los capitalistas. Los mismos que en otras circunstancias instigan otras guerras.
La clase obrera no puede confiar en la retórica de un gobierno que forma parte y participa activamente de las estructuras imperialistas que nos empujan con cada vez más fuerza hacia un nuevo conflicto global donde los trabajadores serán los claros perdedores. La escalada bélica y los objetivos que en ese contexto establecen las estructuras e instituciones capitalistas europeas ya están teniendo impacto en nuestras condiciones de vida, en las prioridades del gasto público y en la orientación de sectores enteros de la producción hacia el rearme. Por este motivo debemos decir que no pagaremos sus guerras y romperemos con el sistema que las impone.
No las pagaremos con nuestros salarios, cada vez más erosionados por una carestía derivada de los intereses capitalistas y los conflictos internacionales. No las vamos a sostener con el empeoramiento de unos servicios públicos ya mermados y con una militarización económica que subordine el empleo a las necesidades del rearme. Tampoco la vamos a pagar con la vida de los trabajadores enviados a combatir por intereses ajenos, ni con la sangre de los pueblos que sufren las agresión imperialistas.
Para cumplir con estos objetivos, es vital que construyamos una oposición obrera que exija la salida de España de la OTAN y la UE y el retorno de todos los militares españoles que se encuentran cumpliendo misiones en el extranjero.