Tras un mes de huelga indefinida, con la participación constante o eventual de hasta 60.000 trabajadores de la enseñanza (de los 78.000 que hay en la educación pública), con una implicación nunca vista a través de asambleas de centro, inclusión de familias y consultas sindicales, cerramos una etapa histórica de la lucha obrera en el País Valencià. Sin un acuerdo global significativo, más allá de un par de avances respecto a la burocracia y las infraestructuras, pero conscientes de verlos como avances parciales a retomar el próximo curso y con la tranquilidad de haber decidido nosotros mismos suspender la huelga, a través de la participación democrática de más de 30.000 docentes implicados en la última consulta.
La lucha por una educación totalmente pública, gratuita y de calidad, sin embargo, será una lucha larga, que continuará el curso que viene, y al otro, y que no podrá resolverse definitivamente hasta que la educación, como la economía y el resto de servicios sociales, esté bajo control popular y fuera del alcance de cualquier interés privado y de cualquier gestor político alineado con la lógica mercantil.
Las victorias que hemos conseguido
De todos los puntos sobre la mesa, tan solo el acuerdo sobre la disminución de la burocracia y algunos referentes a las infraestructuras han recibido el visto bueno de los y las trabajadoras que han participado en la última consulta. El resto de propuestas, sin embargo, son insuficientes, y así lo consideran la mayoría de los trabajadores del sector, que las han rechazado en consulta.
No obstante, esas propuestas no se habrían conseguido de no ser por la masiva y dignísima movilización de las trabajadoras. Si bien la Conselleria no es una empresa privada que pierde dinero con la huelga de sus trabajadores, lo que pierde es legitimidad, prestigio y votos, y hemos aprendido que la fuerza de la clase trabajadora organizada, cuando ataca los intereses de los capitalistas o sus gestores políticos, puede marcar la agenda y mejorar las condiciones laborales en cualquier sector.
Con pasividad y delegando las decisiones a las negociaciones de despacho, las condiciones laborales se degradan. En cambio, con movilización, democracia de base, unidad sindical y la solidaridad de familias y tantos otros sectores de la clase trabajadora, solo tenemos un mundo que ganar.
El profesorado sale reforzado en su organización de clase
Sí, es una cuestión de clase. Todo el dinero que no se invierte en la educación pública va a parar a la patronal de la educación privada y a otros sectores de la burguesía valenciana y española beneficiados por los gobiernos que los representan y con los que comparten empresas, consejos de administración e intereses de clase. Todas las plazas e infraestructuras que faltan en la pública son ganadas por la privada para el beneficio de sus patronales —que no de sus plantillas—. Y los insuficientes fondos que van a la pública se escapan en externalización de servicios y se distribuyen desequilibradamente para favorecer unos centros y degradar otros.
Siendo esto una lucha con intereses bien diferenciados, y dada la capacidad de desgaste de la Conselleria, es un avance gigante para las trabajadoras de la enseñanza valenciana el reforzamiento de sus organizaciones de clase: los sindicatos obreros y las asambleas de centro.
La única garantía de poder dirigir una lucha efectiva y exitosa por las cuestiones pendientes, y por todas las que vendrán, es ser capaces de sostener, mejorar y amplificar estas estructuras y activar la participación de las plantillas de forma masiva en los momentos clave. Animamos pues a todos los compañeros y compañeras del sector a sostener las asambleas de sus centros, a afiliarse a los sindicatos de clase y a participar en todas las consultas y formas de democracia de base a nuestro alcance.
Ahora hay que abrir un tiempo de reflexión respecto a nuestras tácticas, nuestras prioridades, las batallas que Conselleria puede ganar por desgaste y las que son más efectivas para conseguir nuestros objetivos. Habrá que decidir si continuamos una huelga indefinida o damos el salto a otras tácticas, y para ello, la democracia obrera de asambleas y consultas es vital.
Gobierne quien gobierne
Queremos aprovechar esta coyuntura para advertir de un nuevo elemento que aparecerá el próximo curso: las elecciones autonómicas, previstas para mayo de 2027. A nadie se le escapa que el desgaste político del PP —que se suma a la deplorable gestión de la DANA— juega en beneficio del PSOE y de las otras fuerzas de la «izquierda parlamentaria». Las campañas electorales de estas fuerzas girarán en parte en torno a la cuestión de la educación, prometerán mejoras y diálogo y la solución definitiva del conflicto.
Desde el PCTE decimos bien claro que el PSOE, a nivel nacional y autonómico, es igual de responsable que el PP de la degradación de la educación pública, de la promoción de la privada y de la represión de la clase trabajadora organizada. Los intentos ocasionales, parciales y en apariencia bienintencionados de otras fuerzas como Compromís, son igualmente insuficientes para la resolución duradera de nuestros problemas. Independientemente de sus discursos y de medidas simbólicas, los márgenes en los que se mueve la política parlamentaria, los compromisos con estructuras supranacionales —UE, OTAN…— imponen una agenda a nuestros presupuestos que son del todo contrarias a nuestros intereses como clase trabajadora, y que apuntan a la austeridad, a la externalización de los servicios públicos, a la flexibilidad laboral y a la industria de guerra. Hay que cuestionar estos márgenes para dar solución a la problemática del sector educativo; no nos vale con querer gestionarlos más amablemente.
Cada mejora y cada victoria, con mayor o menor oposición de Conselleria según su color, dentro de los márgenes del sistema capitalista, es temporal e inestable. Confiar la mejora de nuestras condiciones laborales y de la educación pública en general a la gestión política de una fuerza parlamentaria y abandonar la movilización, las asambleas y el sindicalismo, sería tirar por tierra todo lo que hemos conseguido en este mes histórico.
¡Gobierne quien gobierne, mantengamos activas las asambleas de centro! ¡Prometan lo que prometan, confiemos solo en nuestras fuerzas!
La educación que queremos
Finalmente, desde el PCTE queremos saludar cálidamente a todos los y las trabajadoras del sector que han dado una lección histórica de tenacidad y coherencia; a todas aquellas personas que han impulsado y sostenido las asambleas en sus centros de trabajo y las miles de acciones de protesta durante el último mes; a todos los representantes sindicales que han ejercido de vínculo entre las plantillas y los sindicatos; a todas las secciones sindicales, comités de empresa y plantillas enteras de otros sectores que han apoyado la huelga docente, y a todas las familias que han entendido que la lucha del profesorado es la de toda la clase trabajadora, y también la de nuestros hijos e hijas.
Esta lucha será larga, tendrá momentos de repliegue y otros de ofensiva, tendremos enemigos claros en Conselleria y otros que parecerán amigos, pero cada pequeña victoria nos acerca más a la superación definitiva de esta educación permanentemente asediada por los intereses privados.
La educación que queremos es totalmente pública, gratuita, con infraestructuras de calidad y recursos suficientes y de sobra para todas las necesidades educativas, con una política lingüística que defienda y promocione, desde la interculturalidad, nuestra lengua y nuestra cultura, patrimonio común de todo el país. Es una educación con condiciones laborales óptimas que no tengamos que estar discutiendo con cada vaivén de la política parlamentaria. Es una educación gestionada, decidida y diseñada por la propia clase trabajadora que la pone en práctica día a día, orientada a las necesidades educativas del pueblo y no a los intereses de las patronales de la educación privada y de sus gestores políticos.
A todos y todas las compañeras del sector educativo: en el PCTE tendrás siempre tu lugar de combate para conseguirla. ¡Hombro con hombro y clase contra clase!